Neo 2002tp69 21 Noviembre 2002

Neo 2002tp69 21 Noviembre 2002 — foto 1

Datos técnicos

Datos técnicos

El asteroide 2002 TP69 es un objeto próximo a la Tierra perteneciente al grupo de los Amor. Fue descubierto el 9 de octubre de 2002 por Brian A. Skiff, mediante el programa LONEOS y su telescopio Schmidt de 59 cm situado en Anderson Mesa, Arizona.

Cuarenta y tres días después, durante la noche del 21 de noviembre de 2002, pude registrar su desplazamiento desde el Observatori de Begues (código MPC 170) con un telescopio de 30 cm. En aquel momento se encontraba aproximadamente a 7.900.000 kilómetros de la Tierra, unas 20,5 veces la distancia que nos separa de la Luna.

La animación está formada por ocho imágenes CCD y permite distinguir el movimiento del asteroide frente a las estrellas del campo. Aunque la imagen original sólo mide 123 × 115 píxeles, constituye un interesante documento histórico del seguimiento amateur de objetos cercanos a la Tierra a comienzos de este siglo.

2002 TP69 posee una órbita de tipo Amor: se aproxima exteriormente a la trayectoria terrestre, pero su perihelio, situado a 1,033 UA del Sol, permanece ligeramente por fuera de nuestra órbita. Su órbita es moderadamente alargada, con una excentricidad de 0,47, y casi coplanaria con la eclíptica, con una inclinación inferior a 2 grados. Completa una vuelta alrededor del Sol cada 992,8 días, aproximadamente 2,72 años.

Los estudios espectroscópicos actuales lo clasifican dentro del complejo S, característico de asteroides de composición rocosa. Su diámetro se estima entre 120 y 150 metros, con un valor representativo cercano a 135 metros. El periodo de rotación calculado es de unas 16,94 horas, aunque este dato todavía se considera provisional.

Está catalogado como PHA, asteroide potencialmente peligroso, porque su distancia mínima orbital respecto a la Tierra se encuentra justo por debajo del límite utilizado para esta clasificación. Sin embargo, PHA es una categoría de vigilancia astronómica y no significa que exista una predicción de impacto.

Esta observación conserva el paso por Begues de un pequeño mundo rocoso que, pese a su modesto tamaño, continúa siendo seguido para perfeccionar el conocimiento de su órbita y de sus propiedades físicas.