Datos técnicos
Datos técnicos
- Fecha de observación: 2026-03-27
- Lugar: BEGUES
- Cámara: CANON R7
COLIRROJO REAL EN BEGUES
Nombre en español: Colirrojo real
Nombre en catalán: Cotxa cua-roja
Nombre en inglés: Common Redstart
Nombre científico: Phoenicurus phoenicurus
El colirrojo real es un pequeño pájaro insectívoro perteneciente al grupo de los paseriformes y a la familia de los muscicápidos, la misma familia que incluye a los papamoscas. Mide aproximadamente 14 centímetros y pesa alrededor de 12 a 18 gramos. A pesar de su pequeño tamaño, es un extraordinario viajero capaz de desplazarse cada año entre Europa y África.
Es una especie autóctona de nuestra fauna, ya que forma parte de manera natural de las aves europeas. Sin embargo, no suele permanecer todo el año en Begues. La mayoría de los colirrojos reales son migratorios y pasan el invierno en África, al sur del desierto del Sáhara.
En Begues puede observarse principalmente durante sus pasos migratorios. En primavera suele aparecer entre finales de marzo y mayo, especialmente durante abril. En otoño regresa hacia África desde finales de agosto hasta octubre, aunque algunos ejemplares pueden verse durante los primeros días de noviembre.
En Cataluña también existen algunas pequeñas poblaciones reproductoras, pero son escasas y se encuentran en zonas muy concretas. Por este motivo, observar y fotografiar un colirrojo real en Begues siempre es una experiencia especialmente interesante.
El macho adulto es uno de los pequeños pájaros más elegantes de nuestros bosques. Presenta la frente blanca, la cara y la garganta negras, el dorso grisáceo y el pecho de un intenso color anaranjado. La hembra tiene colores más discretos, pardos y ocres, que le proporcionan un excelente camuflaje.
Tanto el macho como la hembra poseen una cola de color rojizo o anaranjado. Esta cola es su característica más conocida. Cuando el ave se posa suele moverla y hacerla vibrar repetidamente, un comportamiento que facilita mucho su identificación.
El colirrojo real se alimenta principalmente de insectos, arañas, pequeñas orugas, escarabajos, moscas y otros invertebrados. Suele permanecer posado en una rama, una piedra o una valla, desde donde observa atentamente el suelo y el aire. Cuando descubre una presa, se lanza rápidamente para capturarla y después regresa a su lugar de vigilancia.
A finales del verano también puede consumir pequeños frutos y bayas. Estos alimentos le proporcionan la energía necesaria para afrontar su largo viaje migratorio hacia África.
Para criar necesita zonas arboladas con árboles maduros y cavidades naturales. Puede instalar su nido en agujeros de troncos, muros de piedra, taludes o construcciones antiguas. También puede utilizar cajas nido adecuadas. La hembra suele poner varios huevos de color azulado y ambos progenitores participan en la alimentación de los polluelos.
Una curiosidad es que no debe confundirse con el colirrojo tizón, una especie mucho más frecuente durante todo el año en pueblos, tejados, edificios y zonas rocosas. El colirrojo real prefiere lugares más arbolados y el macho se distingue fácilmente por su frente blanca y su pecho anaranjado.
Su presencia también nos indica que el entorno conserva insectos, árboles, matorrales y lugares tranquilos donde las aves migratorias pueden descansar y alimentarse. Cada jardín, bosque o rincón natural puede convertirse durante unas horas en una pequeña estación de descanso para estos viajeros.
Así como los astrónomos reconocemos las estaciones observando los cambios del cielo, las aves migratorias también siguen un calendario natural. La visita del colirrojo real a Begues es breve, pero muy especial. Es un pequeño pájaro de apenas unos gramos que, después de descansar entre nuestros árboles, continuará un viaje extraordinario de miles de kilómetros entre Europa y África.
