gorrion comun

gorrion comun — foto 1

Datos técnicos

Datos técnicos

Por el plumaje pardo, la ceja clara, la ausencia de babero negro y el pico claro, parece una hembra. Sin embargo, en julio los jóvenes, incluidos los machos antes de su primera muda, se parecen muchísimo a las hembras, por lo que lo más riguroso es identificarlo como hembra o ejemplar juvenil de gorrión común.

GORRION COMUN EN BEGUES

Nombre en español: Gorrión común

Nombre en catalán: Pardal comú

Nombre en inglés: House Sparrow

Nombre científico: Passer domesticus

El pequeño pájaro fotografiado entre las ramas de un pino en Begues es un gorrión común, una de las aves más conocidas y próximas al ser humano. Las imágenes muestran probablemente una hembra, reconocible por sus colores pardos y discretos, la línea clara situada detrás del ojo, el pecho sin manchas y la ausencia del babero negro característico de los machos.

No obstante, existe una pequeña dificultad. Durante el verano, los gorriones jóvenes presentan un plumaje muy parecido al de las hembras adultas. En julio todavía podemos encontrar numerosos juveniles que ya han abandonado el nido, pero continúan recorriendo los árboles y jardines próximos a sus padres. Por este motivo, también podría tratarse de un ejemplar joven, cuyo sexo todavía no puede distinguirse con seguridad.

El gorrión común pertenece al orden de los paseriformes y a la familia de los paséridos. Es un ave pequeña pero robusta, de unos 14 o 15 centímetros de longitud y aproximadamente 25 gramos de peso. Posee un pico corto, ancho y fuerte, especialmente adaptado para abrir semillas y pequeños granos.

Es una especie autóctona de la península ibérica y residente habitual en Cataluña. Esto significa que forma parte natural de nuestra fauna y que puede observarse en Begues durante todos los meses del año. No realiza largas migraciones como las golondrinas, los vencejos o el colirrojo real, aunque los jóvenes pueden desplazarse a otras zonas cuando se independizan.

En Begues puede encontrarse de enero a diciembre, principalmente cerca de viviendas, jardines, huertos, granjas, caminos y zonas abiertas con árboles. Aunque en las fotografías aparece entre las ramas de un pino, el gorrión común no es propiamente un ave forestal. Prefiere los ambientes humanizados y suele evitar el interior de los bosques muy cerrados y alejados de pueblos o casas.

Su relación con nuestra especie es antiquísima. El gorrión común ha acompañado al ser humano desde que comenzaron a extenderse la agricultura, los poblados y los almacenes de grano. Por esta razón se considera una especie comensal o sinantrópica, es decir, un animal que obtiene alimento, refugio y lugares de reproducción cerca de las actividades humanas, sin ser un ave doméstica.

Su alimentación es principalmente granívora. Consume semillas de plantas silvestres, cereales, frutos y pequeños restos vegetales. Sin embargo, no es exclusivamente vegetariano. Durante la primavera y el verano también captura insectos, arañas, larvas, pequeños escarabajos y saltamontes.

Esta alimentación animal es especialmente importante para los polluelos. Aunque los adultos pueden vivir durante buena parte del año comiendo semillas, los pequeños necesitan proteínas para crecer. Sus padres realizan numerosos viajes al nido llevando larvas e insectos. Por ello, la disminución de insectos causada por pesticidas y por la pérdida de vegetación también puede afectar a los gorriones.

La época de reproducción suele extenderse desde abril hasta agosto. El gorrión común construye el nido en cavidades y rincones protegidos: bajo las tejas, en agujeros de paredes, cornisas, farolas, cajas nido y otras estructuras. También puede aprovechar huecos naturales o instalarse en el interior de nidos grandes construidos por cigüeñas y rapaces.

El nido es una estructura cerrada y algo desordenada, formada por hierbas, paja, pequeñas ramas, plumas y materiales blandos. Cada pareja puede realizar dos o tres puestas durante una misma temporada. La puesta suele contener varios huevos claros y moteados, y ambos progenitores participan en el cuidado de los polluelos.

El macho adulto se distingue con facilidad por su cabeza gris, las zonas castañas de los lados, el dorso listado y un babero negro en la garganta y el pecho. La hembra es mucho más discreta, con tonos pardos y beige que le proporcionan un excelente camuflaje. En las fotografías de Begues puede apreciarse precisamente esta coloración suave y elegante.

Otra curiosidad es su comportamiento profundamente social. Los gorriones suelen alimentarse en pequeños grupos, descansar juntos entre árboles y arbustos, y mantener una comunicación constante mediante breves llamadas. Su conocido chip, chip puede parecer sencillo, pero forma parte de un amplio repertorio empleado para avisar de peligros, mantener unido al grupo, reclamar alimento o defender un lugar de nidificación.

También les gustan mucho los baños. Pueden bañarse en pequeños charcos, fuentes poco profundas y recipientes con agua. Además, realizan baños de polvo, agitando las alas y el cuerpo sobre tierra seca. Este comportamiento les ayuda a mantener el plumaje y a reducir algunos parásitos externos.

A pesar de su familiaridad, el gorrión común no debe considerarse una especie sin interés. Sus poblaciones han disminuido en muchas ciudades y zonas agrícolas europeas. Entre las causas se encuentran la desaparición de huecos donde nidificar, la reducción de insectos, el uso de pesticidas, la contaminación, el exceso de ruido y la creciente escasez de espacios verdes.

La conservación de jardines con plantas naturales, árboles, pequeños arbustos, fuentes de agua limpia y rincones tranquilos puede ayudar a esta especie. También es importante respetar los nidos instalados en tejados y edificios durante la época de reproducción.

Para los visitantes acostumbrados a observar el cielo, el gorrión común podría compararse con una estrella brillante que vemos cada noche: su familiaridad puede hacer que dejemos de prestarle atención, pero cuando lo observamos con detenimiento descubrimos un mundo lleno de adaptaciones, comportamientos sociales y estrategias de supervivencia.

Este pequeño gorrión fotografiado entre las piñas de Begues nos recuerda que no es necesario viajar a lugares lejanos para descubrir la naturaleza. A veces basta con levantar la mirada hacia el árbol más cercano y contemplar con cariño a uno de nuestros vecinos alados más antiguos.