Datos técnicos
Datos técnicos
- Fecha de observación: 2026-08-11
- Lugar: Begues
- Telescopio: 15MM
- Cámara: CANON 90d
Durante la noche del 10 de agosto y hasta la madrugada del 11 de agosto de 2026 pude registrar desde Begues una notable actividad eléctrica, con rayos de formas y recorridos muy diversos. Algunas descargas quedaron ocultas entre las nubes, otras recorrieron grandes distancias horizontalmente y varias consiguieron establecer un espectacular canal eléctrico entre la nube y la superficie terrestre.
¿Qué es realmente un rayo?
Un rayo es una gigantesca descarga eléctrica producida cuando se genera una diferencia de potencial suficientemente grande entre distintas zonas de una nube, entre dos nubes o entre una nube y la Tierra.
En el interior de una tormenta, las intensas corrientes ascendentes y descendentes hacen chocar continuamente gotas de agua, cristales de hielo y pequeñas partículas de granizo. Estas colisiones favorecen la separación de las cargas eléctricas. Habitualmente, la parte superior de la nube adquiere una carga predominantemente positiva, mientras que las zonas inferiores acumulan importantes cargas negativas.
La Tierra situada bajo la tormenta responde eléctricamente a esta situación. Una nube con una fuerte carga negativa puede inducir una acumulación de cargas positivas en la superficie terrestre, especialmente en árboles, edificios, antenas, torres, montañas y otros puntos elevados.
Cuando el campo eléctrico se hace suficientemente intenso, el aire, que normalmente es un excelente aislante, comienza a ionizarse y se convierte durante unos instantes en conductor de la electricidad.
El nacimiento de un rayo nube-tierra suele comenzar con un llamado líder escalonado, un canal ionizado que desciende desde la nube hacia el suelo mediante pequeños saltos sucesivos y ramificaciones. Al mismo tiempo, desde árboles, edificios, antenas o incluso desde el propio terreno pueden comenzar a ascender pequeñas descargas eléctricas llamadas líderes ascendentes.
Cuando uno de estos canales ascendentes consigue conectarse con el líder que baja desde la nube, queda establecido un camino eléctrico continuo entre el suelo y la nube.
Entonces se produce la parte más luminosa del fenómeno: el llamado golpe de retorno.
Aunque visualmente podamos tener la impresión de que el rayo cae desde la nube, el intenso frente luminoso que vemos en ese instante se propaga en realidad desde la zona de conexión próxima al suelo hacia arriba, recorriendo el canal previamente ionizado a velocidades enormes.
Y normalmente no ocurre una sola vez.
Un mismo destello de rayo puede estar formado por varios golpes de retorno que utilizan aproximadamente el mismo canal. Lo habitual es encontrar alrededor de 2 a 5 descargas sucesivas, aunque ocasionalmente pueden producirse muchas más. Entre una y otra suelen transcurrir aproximadamente unas pocas decenas de milisegundos, por ejemplo alrededor de 30 a 80 milisegundos.
Por eso algunos rayos parecen parpadear.
No debemos imaginar, sin embargo, que la corriente eléctrica simplemente "sube y baja" regularmente por el canal cierto número de veces por segundo. El proceso es más complejo: nuevos líderes pueden descender por el canal parcialmente ionizado y ser seguidos por nuevos golpes de retorno que se propagan hacia arriba. Todo este proceso puede desarrollarse en unas décimas de segundo y nuestros ojos lo interpretan normalmente como un único rayo.
Las intensidades eléctricas son extraordinarias. Una descarga típica nube-tierra puede transportar corrientes del orden de decenas de miles de amperios, mientras que el aire del canal alcanza temperaturas próximas a los 30.000 °C durante un brevísimo intervalo de tiempo. Ese calentamiento súbito hace que el aire se expanda violentamente y genere la onda de choque que posteriormente escuchamos como trueno.
¿Puede un rayo subir desde la Tierra hacia la nube?
Sí.
Existen los llamados rayos ascendentes o rayos tierra-nube. En estos casos, el proceso principal comienza desde un objeto elevado de la superficie y progresa hacia la nube.
Son especialmente frecuentes en torres de telecomunicaciones, grandes edificios, aerogeneradores y cumbres montañosas. Una tormenta situada sobre estas estructuras puede generar un campo eléctrico tan intenso que desde ellas se origine directamente un líder ascendente capaz de propagarse cientos de metros o incluso kilómetros hacia la nube.
Por tanto, hablar de un rayo que "cae" es una simplificación. En muchas descargas intervienen simultáneamente procesos que avanzan desde las nubes hacia la Tierra y otros que ascienden desde la superficie hacia las nubes.
Las fotografías de una tormenta nos permiten congelar en una sola imagen un fenómeno que en realidad es extraordinariamente rápido y dinámico. Cada una de aquellas ramificaciones luminosas representa la búsqueda de un camino conductor a través de una atmósfera que, durante apenas unas fracciones de segundo, deja de comportarse como aislante.
La tormenta de la noche del 10 al 11 de agosto permitió observar y fotografiar muchos de estos comportamientos diferentes, mostrando que detrás de la belleza espectacular de un rayo se encuentra uno de los fenómenos eléctricos más poderosos y complejos de nuestra atmósfera.














