30 Marzo 1997

30 Marzo 1997 — foto 1

Datos técnicos

Hale-Boop

Datos técnicos

Hale-Boop

Cometa Hale-Bopp, detalle de la coma interna

Esta imagen del cometa Hale-Bopp muestra tres formas diferentes de tratar la misma zona central del cometa. A la izquierda se ve la imagen original, donde domina una coma muy brillante y aparentemente redondeada. El centro aparece saturado, por lo que el núcleo real del cometa no se puede ver directamente. Lo que observamos es el llamado falso núcleo: la zona más luminosa de gas y polvo que rodea al pequeño núcleo sólido.

En la imagen central se ha aplicado un procesado más fuerte para reducir el brillo general y hacer visibles estructuras que en la imagen normal quedan ocultas. Aparecen formas curvas, como arcos o pequeñas espirales alrededor del falso núcleo. Estas estructuras no son defectos de la imagen: son indicios de chorros de gas y polvo expulsados desde zonas activas del cometa.

La imagen de la derecha, en negativo o con contraste invertido, ayuda todavía más a ver esas diferencias de brillo. Al invertir los tonos, las zonas más densas o activas se distinguen mejor. Este tipo de tratamiento es muy útil en cometas brillantes, porque permite estudiar la forma de la coma interna y detectar detalles que a simple vista se pierden dentro del resplandor.

Hale-Bopp era un cometa extraordinariamente activo. Al acercarse al Sol, los hielos del núcleo se calentaban y pasaban directamente de sólido a gas, en un proceso llamado sublimación. Ese gas escapaba arrastrando polvo y pequeñas partículas, formando chorros que podían cambiar de aspecto con la rotación del núcleo.

La imagen no muestra el núcleo como una superficie sólida, sino las huellas de su actividad. Es como ver el “aliento” del cometa: material saliendo desde regiones concretas y creando arcos, penachos y condensaciones dentro de la coma.

Este procesado tiene mucho valor divulgativo, porque enseña que un cometa no es simplemente una bola difusa con cola. En su interior hay actividad, movimiento y cambios reales. Hale-Bopp, especialmente en marzo de 1997, estaba en uno de sus momentos más espectaculares, pocos días antes de su paso por el perihelio. La imagen permite asomarse a esa intensa actividad interna que lo convirtió en uno de los grandes cometas de la historia moderna.

Albert Sanchez/Pepe Manteca